Con la llegada del buen tiempo quedan atras las heladas del invierno y se da paso a la explosión de color de la floración. El frío puede dañar las plantas de nuestro jardín, pero el sol y las altas temperaturas son tanto o más peligrosas. Por eso, debemos tener en cuenta algunos aspectos para cuidar el jardín con la entrada de la primavera.
- Limpia el jardín. Elimina restos de hojas, pétalos, semillas o flores marchitas para oxigenar la tierra. Barre las hojas, elimina las semillas y los desperdicios y ara las primeras capas de tierra.
- Hablando de restos de plantas que no aportan nada bueno, tampoco viene mal eliminar las malas hierbas. Estas pueden acaparar los nutrientes de las especies sanas que justo vayan a florecer en esta época.
- Poda las plantas. La primavera es la estación idónea para podar ramas y troncos de árboles y arbustos. De esta manera, facilitarás que tus plantas crezcan más y mejor durante esta época.
- Evita regar en las horas de más calor. Es mejor hacerlo durante las primeras horas del día o durante la caída del sol. El agua se evapora menos que durante las horas centrales del día. Este consejo también se debe seguir en el verano.
- La fertilización a principios de primavera favorece el crecimiento de las raíces y las hojas, y ayuda a las plantas a reponer minerales y recuperarse del frío soportado durante el invierno.
- La primavera es época de floración pero también de siembra. Algunas flores se siembran en primavera como es el caso de los pensamientos, las petunias, lirios o las rosas.
- Si tienes árboles o arbustos, es conveniente que podes las plantas, hojas o ramas secas que no hayan aguantado las heladas. Permitirás que llegue el sol y el aire correctamente a todas las plantas.
- Pulgones, gusanos, babosas, caracoles, etc. suelen atacar a las plantas que todavía están en forma de capullo. Por eso, debes vigilar bien tus especies y aplicar las medidas necesarias.
- Si tienes que plantar nuevas plantas en esta época, no añadas tierra y procura hacerlo a la misma altura que el terreno.
- Arroja una fina capa de virutas de madera. Conseguirás una especie de protección natural, que ayudará a mantener las raíces de plantas que vayan a florecer. También retendrá la humedad en el suelo y evitará la extensión de las malas hierbas.

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